DISCURSO DEL PROFESOR DOCTOR JORGE HORACIO GENTILE POR EL QUE PRESENTA AL PROFESOR DOCTOR ROBERTO PAPINI EN EL ACTO EN QUE SE LE  ENTREGA EL TITULO DE DOCTOR HONORIS CAUSA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA

 

Señora Rectora Doctora Carolina Scotto; señor Presidente Provisional de la Legislatura Doctor Francisco Fortuna; Monseñor, Arzobispo de Córdoba, Carlos José Ñañez; señor Vicedecano de la Facultad de Derecho Doctor Manuel Cornet; visitantes de Italia, Brasil, Venezuela y Cuba; autoridades universitarias, políticas y académicas; profesores, alumnos, señoras y señores:

 El otorgamiento del título de Doctor Honoris Causa, en ésta y en otras universidades, implica siempre un reconocimiento, una distinción, pero también un compromiso para alguien que en su vida ha demostrado una dedicación y un empeño extraordinario en la búsqueda y en la difusión de la verdad.

Hoy este doctorado se le confiere al profesor Roberto Papini un hombre nacido hace siete décadas en la ciudad italiana de Ancona, cercana al Adriático; que actualmente vive y profesa en Roma, y que ha dedicado más de la mitad de su vida a estudiar, investigar y difundir el pensamiento y la obra del gran pensador francés Jacques Maritain, uno de los filósofos más importantes del siglo XX, que influyó decisivamente para que Europa y el mundo adoptaran, después de la segunda gran guerra y del fracaso de las experiencias totalitarias, sistemas políticos democráticos donde se respeten los derechos humanos.

Desde que Maritain en 1906 se convirtiera al catolicismo, junto a su esposa Raïsa  -que siempre lo acompañó en su vida intelectual y de fe-, y conociera y desarrollara el pensamiento de Santo Tomás de Aquino, también influyó en el pensamiento de los católicos del mundo, no solamente desde la filosofía especulativa, sino también desde la filosofía práctica, especialmente por sus aportes a la filosofía política, a la ciencia sociales, y al Magisterio de la Iglesia.

Esto último hizo que al terminar el Concilio Vaticano II el Papa Pablo VI le hiciera entrega de uno de los documentos fundamentales que fuera aprobado en el mismo, y que el primer capítulo del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, publicado en el año 2004 por el Pontificio Consejo de Justicia y Paz, que lleva por título “Un Humanismo Integral y solidario” esta  referido al tema principal desarrollado en su obra más conocida e importante “Humanismo integral”, publicada en 1936. 

En 1974, un año después de la muerte del filósofo, Papini funda, con otros intelectuales, el Instituto Internacional Jacques Maritain con sede en Roma, y desde entonces es su Secretario General.

         Su pasión por el pensamiento y el ejemplo de lo que fue la vida de Maritain le vienen desde su juventud, y su formación estuvo muy influida por sus ideas.

En 1962 se graduó en Derecho en la Universidad de Macerata, Italia.

En 1965 se Diplomó en el Institut d´Estudes Politiques de París. En 1965 hizo un Curso de verano en el City of London College; una Pasantía en el Centro Estudio de la Direction Outre-mer de la Comunidad Económica Europea de Bruselas; participó en el Seminario de verano del Centro para los Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard, cuyo Director era Prof. Henry Kissinger; y participó en la Sesión de verano de la Academia de Derecho Internacional de La Haya.

En 1966 obtuvo un  Diploma en el Institut de Hautes Etudes Internacionales de París con su trabajo sobre Les Organisations Internationales non gouvernamentales et l`UNESCO.

En 1971 recibió el Diploma de Estudios Superiores de Investigación en Derecho del Instituto Católico de París, con tesis calificada de sobresaliente sobre “La ruptura de relaciones diplomáticas”.

         Desde 1998 es Docente de Ciencias Políticas en la Librera Universidad María Santísima Assunta (LUMSA) de Roma. Entre 1968-1997 fue Docente de Teoría de los Partidos Políticos en la Universidad de Trieste.

Es autor de numerosas publicaciones entre las cuales se destacan: “La participación de los ciudadanos en el poder político”, publicado en Roma en 1971; su tesis doctoral “La ruptura de las relaciones diplomáticas y sus consecuencias” publicada en París en 1972; “El coraje de la democracia. Don Sturzo y la Internacional Popular entre las dos guerras”, en Roma en 1995; “La Internacional Demócrata Cristiana”, en Maryland, 1997; Habitar la sociedad global. Por una globalización Sustentable” que escribió junto a Antonio Pavan, Stefano Zamagni, en 1997; “Economía y Desarrollo. Repertorio de los documentos de los episcopados de cinco continentes (1891-1991)”, escrito junto a otros autores, publicado en París en 1997; “Globalización ¿solidaridad o exclusión?” publicado en 2001; “Paz, derecho y orden internacional. Reglas para la globalización” escrito con el internacionalista y discípulo de Norberto Bobbio, Luigi Bonanate en 2003; “Claves de la Globalización” con distintos autores en Madrid en 2004;  “Jacques Maritain: la política della saggezza”, junto a Vicent Aucante, en Catanzaro en 2005; “La democracia internacional” en coautoría, también con Luigi Bonanate, editado en italiano en Bologna en 2006 y en castellano por el  Club de Lectores, en Buenos Aires, 2007, y presentado ayer en el Buen Pastor en nuestra ciudad.

Papini visitó esta Universidad en dos oportunidades, cuando se celebraron el primero y el segundo Encuentro Argentino del Instituto Jacques Maritain, el primero en 2005, que tuvo por tema central “Los Derecho Humanos”, que lo inauguró con una conferencia sobre “El hombre y el estado de Jacques Maritain. El problema de la organización política del mundo”; y el segundo en 2006,  donde se debatió el “Pluralismo”, oportunidad en que se conmemoraron los 70 años de la visita del filósofo francés a esta Casa -el 1º de octubre de 1936-, en el que dio una conferencia sobre “La Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Génesis, evolución y problemas actuales – 1948 – 2008”. Ambos discursos están publicados en el libro “Pluralismo y derecho humanos” editado el año pasado en esta ciudad.

En esta tercera visita, y luego de este acto presidirá, el Tercer Encuentro Argentino de dicho Instituto, que esta vez tratará el tema de “La Persona Humana” en el contexto de una sociedad fuertemente condicionada por la globalización del siglo XXI.

Este rápido repaso de su historia y producción intelectual nos muestra un acentuado interés de Papini por extender a la problemática y desafíos de nuestro tiempo las categoría y juicios de valor que contiene la doctrina de Maritain, algo parecido a lo que hizo este autor respecto del pensamiento de Santo Tomás, que tanto le sirvió para interpretar la realidad y las necesidades del siglo XX, y para anunciar los primeros pasos que la humanidad tenía que dar para construir una sociedad política mundial, democrática, respetuosa de los derecho humanos y basada más sobre los pueblos que sobre los estados.

El título de Doctor, que va a recibir en este acto, tiene que ver también con la identidad de la institución que lo otorga lo que le obliga a conocerla y a entender el compromiso que el aceptarlo implica.

La Universidad de Córdoba del Tucumán fundada en 1613 por voluntad del Obispo Fray  Fernando Trejo y Sanabria, y puesta en marcha y gestionada por los padres jesuitas, hasta que los mismos fueron expulsados por Carlos III en 1767,  adoptó un  Escudo que se implantó por la Constitución Nº 46, redactada por el Reverendo Padre Andrés de Rada en 1664, que fuera ratificado en el Estatuto de 1858, y que lleva un lema que dice: "UT PORTET NOMEN MEUM CORAM GENTIBUS", lo que traducido al castellano significa "Para que lleve el nombre mío ante las gentes" (Hechos de los Apóstoles, Cap.9-Versículo 15). 

Este fue el mandato que Dios le encomendó, a través de Ananías, a San Pablo luego de haber sido iluminado por la fe en el camino a Damasco. Quién lo recibió era un Hebreo, hijo de Hebreos, e hijo de un ciudadano romano, cuyo nombre era Saulo, pero que en adelante se llamaría Pablo, y que había nacido durante la diáspora en Tarso de Cilicia, que había sido discípulo del doctor fariseo Gamaliel, y que hasta ese momento se había dedicado a perseguir a la Iglesia naciente y aprobó el martirio de Esteban. La Biblia Latinoamericana traduce el párrafo de la Escritura que contiene esta frase en la que “El Señor le contestó (a Ananías): “Ve Este hombre (Pablo) es para mi un instrumento escogido, y llevará mi Nombre a las naciones paganas y a sus reyes, así como al pueblo de Israel.” El recuerdo de este mandato impartido al “apóstol de los gentiles”, como el mismo San Pablo se va a definir; fue, seguramente, lo que inspiró a Diego de Torres y demás jesuitas de la época para organizar esta Universidad en un paraje tan alejado de los centros políticos e intelectuales del mundo de entonces.

Siguiendo este lema es que las enseñanzas de los padres jesuitas impartidas en esta Universidad, muy especialmente las doctrinas del padre Francisco Suárez, influyeron decisivamente en las razones que esgrimieron los patriotas para establecer el primer gobierno patrio de esta Nación, que dentro de dos años cumplirá su Bicentenario. 

Estos propósitos de los fundadores de esta Casa de Estudios no fueron contrariados, cuando las Universidad se nacionalizó y se hizo laica y de gestión estatal, ni por la doctrina sentada por el Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria, que este año cumplió 90 años, y que fue el fundamento de su autonomía y de su apertura, en un momento, en que la misma se había anquilosado en sus ideas y se había cerrado en un círculo de personas que era insensible a los problemas de la sociedad de entonces. Este documento, que redactó Deodoro Roca, aunque él no fuera uno de sus firmantes, decía con razón:

“Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y por consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden. (...)Las almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales. Los gastados resortes de la autoridad que emana de la fuerza no se avienen con lo que reclaman el sentimiento y el concepto moderno de las universidades. El chasquido del látigo sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes o de los cobardes. La única actitud silenciosa que cabe en un instituto de ciencia es la del que escucha una verdad o la del que experimenta para crearla o comprobarla.”

Yo me animaría a decirle al profesor Papini, que para nosotros los cristianos y a los que hemos bebido las sabias enseñanzas de Maritain, especialmente en su magnífico libro titulado “San Pablo”, la entrega de este doctorado, en el año 2008, declarado desde la Cátedra de Pedro como el año paulino, es; además del reconocimiento a una vida dedicada al estudio, a la investigación, a la educación y a la enseñanza; el asumir y compartir con los hijos de esta Casa el mandato que puso luz en la nueva vida a San Pablo, que no es otro que llevar a todas las gentes las verdades eternas que los hombres de muchas generaciones de esta antigua Universidad descubrieron, descubren, defienden y difunden, en nuestro país y en toda la faz del la tierra.

         Con estas palabras y reflexiones, profesor Papini, esta comunidad lo recibe, con el respeto y el afecto con que alguna vez recibió a su Maestro, Jacques Maritain, pero, esta vez, además quiere incorporarlo a usted a su seno confiriéndole este doctorado que no solo reconoce una trayectoria sino también es un testimonio para llevar a todas las gentes; especialmente, y como postulaban los Reformistas en su Manifiesto de 1918, a “las almas de los jóvenes, (que sólo) deben ser movidas por fuerzas espirituales”.

         Muchas gracias.

                                      Córdoba, 3 de octubre de 2008.

 

 

 

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